Mejora tu condición física con ejercicios de cardio

Para subir el Iztaccíhuatl, tener buena resistencia cardiovascular es básico. La caminata es larga y exige mantener un ritmo constante durante varias horas. Para prepararte, incluye actividades como correr, andar en bicicleta o nadar. Si no eres fan de estas opciones, caminar a paso rápido en terrenos inclinados también ayuda mucho.

Lo ideal es entrenar al menos 3 días a la semana, combinando sesiones de 30 a 60 minutos. Por ejemplo, si tienes acceso a un parque con pendientes, camina cuesta arriba cargando una mochila ligera para simular el esfuerzo. Poco a poco, aumenta la intensidad y la duración.

Entrena la fuerza en tus piernas y core

Tus piernas serán las que hagan todo el trabajo en la montaña, pero no hay que olvidar el core (abdomen y espalda), que te ayuda a mantener el equilibrio y evitar fatiga. Ejercicios simples como sentadillas, desplantes, y peso muerto son excelentes para fortalecer las piernas.

Dedica 2 o 3 días a la semana a un entrenamiento de fuerza. Haz series de 12 a 15 repeticiones con peso moderado, y enfócate en movimientos funcionales, como cargar mochilas o subir escalones altos. El uso de bastones de trekking también será más eficiente si tienes fuerza en brazos y hombros.

Cómo prepararte para la altura y el frío

La altura es uno de los mayores retos al subir el Iztaccíhuatl, ya que puedes alcanzar más de 5,000 metros sobre el nivel del mar. Una manera de prepararte es hacer caminatas en elevaciones más bajas antes del gran día. Si vives en una ciudad a nivel del mar, aprovecha fines de semana para visitar lugares más altos y permitir que tu cuerpo se adapte.

Además, aprende a escuchar a tu cuerpo. A esa altura, el aire contiene menos oxígeno, y puede sentirse como si te faltara el aliento. Practica respiraciones profundas y mantén un ritmo constante. Por otro lado, lleva ropa adecuada para el frío, con capas que puedas ajustar según la temperatura.

Incluye estiramientos para evitar lesiones

La flexibilidad es clave para evitar tirones o molestias, especialmente en las piernas y la espalda. Dedica unos 10 minutos al final de cada entrenamiento para estirar músculos como los isquiotibiales, los cuádriceps y los glúteos.

El yoga es una buena opción si buscas mejorar tanto tu flexibilidad como tu balance. No necesitas convertirte en experto; con unos cuantos movimientos básicos como el perro boca abajo o la postura del guerrero, estarás listo para enfrentar los terrenos irregulares de la montaña.

Simula el ascenso con entrenamientos en terreno inclinado

Si quieres una preparación realista, trata de entrenar en terrenos similares al Iztaccíhuatl. Busca cerros o senderos cercanos donde puedas caminar largas distancias con inclinaciones pronunciadas. Si no tienes acceso a estos, usa una caminadora con inclinación o sube escaleras cargando una mochila con peso.

El objetivo es que tu cuerpo se acostumbre al esfuerzo constante y al terreno desigual. Dedica un día a la semana a este tipo de entrenamiento, aumentando gradualmente el peso de tu mochila para simular las condiciones de la montaña.

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